“FUEGO, SANGRE Y MUERTE”
( Amura)
Me despertó el ruido que venía de la cubierta. Miré el reloj: las seis y treinta. Por la claraboya se filtraba la luz del día. Había amanecido.
Me vestí rápidamente. Escuchaba gente corriendo, golpes apagados de martillo, ruidos de ruedas metálicas desplazándose sobre la madera de teca, gritos aislados.
En cubierta todo era actividad: marineros acomodando los cañones en las troneras, apilando proyectiles y llenando con agua las tinas de combate para enfriar los cañones que se calentaban con los disparos. Otros recibiendo rifles y municiones para servir como tiradores, desde cubierta algunos, otros diseminados en los palos y las cofas del buque.
Sentí trepidar la cubierta bajo mis pies. Ingenieros, mecánicos y fogoneros tenían la máquina funcionando, mientras que el ancla había sido izada en el sector de proa.
Subí al puente de mando. El Comandante Prat y el Segundo oficial a bordo, Teniente Luis Uribe, miraban con sus catalejos hacia el horizonte. Temprano, la Covadonga había salido a efectuar una ronda de vigilancia a la entrada de la bahía, informando a la Esmeralda el avistamiento de dos navíos de guerra rumbo a Iquique.
El SeÑoR dEl DoLoR
lunes, 14 de mayo de 2007
EL SUEÑO
Son las dos de la tarde y continúo con sueño, pero debo levantarme a preparar, ordenar y limpiar mi casa para que esté lista para la noche, ya que unos compañeros vendrán a hacer un trabajo de la escuela. No sé en qué estábamos pensando, cuando quisimos hacer un teleserie, porque para mí ha sido agotador, ser directora, productora, guionista y actriz.
He terminado de ordenar justo a tiempo, Diego me pasará a buscar a las seis, para ir a confirmación. Cuando no subíamos al colectivo, Diego dice –“Dios quiera que la grabación no resulte como la semana pasada”-, debo admitir que su comentario me provocó un dolor de cabeza instantáneo. No fue agradable la semana pasada. Recuerdo que me levanté muy temprano a hacer las compras, ya que mi mamá no se sentía bien y debía tener todo en orden para las tres de la tarde, hora en que se supone llegarían mis compañeros a grabar.
Eran las cuatro y media y en el living de mi casa estaba mi perra y yo, hasta que llegaron cinco personas de un total de quince. Luego de una larga discusión, Andrés me dijo –“si estás enojada, guarda tu enojo para ellos cuando lleguen, si llegan”-, obviamente tenía razón. Nos dieron las nueve de la noche esperando, hasta que aparecieron los actores que se ausentaban. No les dije nada, principalmente por mi madre que se tomó la molestia de prepararles algo de comer. Fue en ese preciso momento que me percaté de la ausencia de dos personas muy importantes, o por lo menos dentro de la teleserie, Nicolás y Cristián. Le pregunté a Valentina dónde estaban, ella solo respondió –“¿no han llegado?”-, ante su respuesta, pensé en lo que dijo Andrés y omití todo tipo de comentario. Esperé, esperé y seguí esperando. Era la una y media de la mañana cuando sonó el timbre, salí abrir y al ver que eran ellos, debo haber puesto un rostro no muy grato y haber dicho algo que hirió sus sentimientos, aunque solo dije –“¿van a entrar, o se quedarán afuera?”-, no hicieron ni lo uno, ni lo otro, prefirieron irse, dejarnos con todo preparado, caminar once kilómetros, a las dos de la mañana, muriéndose de frió, soportando los extraños ruidos de la larga y oscura noche, viendo luces, sombras y figuras extrañas, con su orgullo y dignidad en ese momento, por el suelo.
Falta muy poco para que termine la reunión de confirmación, debo suponer que al salir estarán esperando para ir a grabar. Valentina quiso que la acompañara a comprar una gaseosa, mientras caminábamos por la Plaza de Talagante, conversando sobre su rol en la teleserie, cuando un ruido asqueroso detuvo la conversación, Valentina se reía como nunca y yo sin querer mirar, me di cuenta de que había aplastado unos cuantos caracoles, no menos de cuatro, al parecer por la cantidad de materia gelatinosa que vi después. –“Que mala suerte tienes”-, me dijo ella, -“¿por qué crees eso, son solo unos simples caracoles?”-, respondí y Valentina rió con más ganas, -“¿qué no sabes?. En el tiempo de la colonia, aquí en Talagante, hacían unos tipos de ceremonias, encabezadas por brujos y gente de mala fama, que luego de un largo exilio, fueron convocados para ser quemados vivos, justo aquí, en la Plaza de Talagante, sus cuerpos fueron enterrados y cubiertos con caracoles para que sus almas no salieran a molestar a la gente, luego para desaparecer toda evidencia de la existencia de esta gente, plantaron palmeras sobre sus osamentas en las cuatro divisiones de la Plaza. Desde entonces se dice que, quien pise caracoles en este lugar, será perseguido por la mala suerte, desgracia y fracaso, por un tiempo”-. No dije nada más.
Llegamos al lugar donde nos juntaríamos y de quince personas, habían solo siete. No puedo negar que la historia de Valentina me dejo un poco preocupada, en cuanto a su entusiasmo,
dedicación e interés por hacerme sentir temor.
Deben haber pasado tres horas desde que estamos esperando que llegue Cristián y
Nicolás, hasta que nos cansamos y comenzamos nuestro viaje sin ellos. Todos tenían un animo horrible, todos menos Felipe, quien había dicho estupideces todo el tiempo mientras esperábamos el microbús que se tardaba en pasar. Estábamos quedado solos en el paradero, hasta que un grupo de unas once personas, con atuendos propios de su movimiento se aposentó a unos metros de nosotros, vi las caras de todos asustados, yo también. Me encomendé al Gran Jefe y le pedí que llegara viva a mi casa, al mismo tiempo, rogaba para que ellos no supieran lo que yo estaba pensando en mi mente, porque podría ser peor. Eran once neonazis que nos miraban con advertencia, nadie hablaba nada, por lo que decidí, -“vamos al siguiente paradero, esta a cuatro cuadras”-, Felipe dice –“vamos, pero no caminemos en línea recta, es mas fácil de atrapar a alguien así”-, tomamos nuestras cosas y partimos, todos deseando llegar luego, aunque al llegar lo único que se deseaba era irse pronto. El grupo de neonazis, nos había seguido hasta el otro paradero y ahora estaban a menor distancia de nosotros, afortunadamente Felipe dijo algo bueno ese día –“hey!!!, ese es el microbús.”-.Al ver que el grupo de neonazis se subió, aunque estaba vació no nos subimos y esperamos otro microbús que venia muy lleno, que se veía que tenia muchos años de trabajo. Todo marchaba bien hasta que me llamó Camila y dijo –“tenemos un problema, no hay cámara”-, le dije,-“llama a Javier para que se consiga una urgente, porque hoy grabamos, si o si”-, corté. El microbús se estaba desocupando y divisé a Diego, Felipe y Víctor, sentados con dos mujeres mayores conversado de una manera muy intima, los iba a llamar, pero me pegue en la cabeza, debido a una frenada muy brusca del microbús, salió un olor a aceite quemado. Quedamos “en pana” a ocho cuadras de mi casa. Caminamos unos cuarenta y cinco minutos, callados, cansados y preocupados.
Al llegar a mi casa encontramos a Cristián y Nicolás, pero ahora faltaba Diego, Felipe y Víctor, no quise imaginar que se habían ido con esas mujeres, por lo que ingenuamente supuse que habían ido a comprar. Volvieron a las doce cuarenta y cinco de la mañana, a pesar de que estábamos todos molestos, no había tiempo para discutir. Mientras todos se cambiaban, maquillaban y ensayaban sus guiones, yo preparaba la comida para la escena de la “comida familiar”. Me tomé cinco aspirinas para aliviar la jaqueca que me dio, después de que se me pegó el spaghetti, cayo la bandeja con los postres, se me extravió el guión y me bajo la presión.
Son las siete de la mañana y aun nos queda por grabar la ultima escena, ha sido una noche agotadora.
Después de almuerzo hemos tenido que grabar otra vez las primeras escenas, producto del descuido de mi hermano que grabó las ultimas tomas, sobre las primeras y yo solo espero que el día acabe pronto, aunque falta editar y agraciadamente no hay clases mañana.
Ya hemos terminado de grabar, estamos todos con las caras demacradas por la falta de descanso y aunque estamos ya editando las primeras escenas, nos sentimos aliviados y preocupados a la vez. Aunque el sonido está muy alto, logro distinguir a mi pequeña sobrina de tres años, que se acerca y abraza a mi hermano, que estaba sentado junto a los equipos de grabación, cuando se afirma en un costado del video-grabador, presionando con su pequeña manito el botón “Rec”.
Con una angustia grande, y un dolor de cabeza que no se me quita, pienso en lo que me dijo Valentina de esos caracoles, pero creo que pudo haber sido un pésimo fin de semana, promovido por la irresponsabilidad de mis compañeros, como también pienso, en que fue causa de los pobres caracoles que pisé, de eso no estoy segura, pero de lo que si tengo la certeza, es que no volveré a poner un pié en la Plaza de Talagante.
He terminado de ordenar justo a tiempo, Diego me pasará a buscar a las seis, para ir a confirmación. Cuando no subíamos al colectivo, Diego dice –“Dios quiera que la grabación no resulte como la semana pasada”-, debo admitir que su comentario me provocó un dolor de cabeza instantáneo. No fue agradable la semana pasada. Recuerdo que me levanté muy temprano a hacer las compras, ya que mi mamá no se sentía bien y debía tener todo en orden para las tres de la tarde, hora en que se supone llegarían mis compañeros a grabar.
Eran las cuatro y media y en el living de mi casa estaba mi perra y yo, hasta que llegaron cinco personas de un total de quince. Luego de una larga discusión, Andrés me dijo –“si estás enojada, guarda tu enojo para ellos cuando lleguen, si llegan”-, obviamente tenía razón. Nos dieron las nueve de la noche esperando, hasta que aparecieron los actores que se ausentaban. No les dije nada, principalmente por mi madre que se tomó la molestia de prepararles algo de comer. Fue en ese preciso momento que me percaté de la ausencia de dos personas muy importantes, o por lo menos dentro de la teleserie, Nicolás y Cristián. Le pregunté a Valentina dónde estaban, ella solo respondió –“¿no han llegado?”-, ante su respuesta, pensé en lo que dijo Andrés y omití todo tipo de comentario. Esperé, esperé y seguí esperando. Era la una y media de la mañana cuando sonó el timbre, salí abrir y al ver que eran ellos, debo haber puesto un rostro no muy grato y haber dicho algo que hirió sus sentimientos, aunque solo dije –“¿van a entrar, o se quedarán afuera?”-, no hicieron ni lo uno, ni lo otro, prefirieron irse, dejarnos con todo preparado, caminar once kilómetros, a las dos de la mañana, muriéndose de frió, soportando los extraños ruidos de la larga y oscura noche, viendo luces, sombras y figuras extrañas, con su orgullo y dignidad en ese momento, por el suelo.
Falta muy poco para que termine la reunión de confirmación, debo suponer que al salir estarán esperando para ir a grabar. Valentina quiso que la acompañara a comprar una gaseosa, mientras caminábamos por la Plaza de Talagante, conversando sobre su rol en la teleserie, cuando un ruido asqueroso detuvo la conversación, Valentina se reía como nunca y yo sin querer mirar, me di cuenta de que había aplastado unos cuantos caracoles, no menos de cuatro, al parecer por la cantidad de materia gelatinosa que vi después. –“Que mala suerte tienes”-, me dijo ella, -“¿por qué crees eso, son solo unos simples caracoles?”-, respondí y Valentina rió con más ganas, -“¿qué no sabes?. En el tiempo de la colonia, aquí en Talagante, hacían unos tipos de ceremonias, encabezadas por brujos y gente de mala fama, que luego de un largo exilio, fueron convocados para ser quemados vivos, justo aquí, en la Plaza de Talagante, sus cuerpos fueron enterrados y cubiertos con caracoles para que sus almas no salieran a molestar a la gente, luego para desaparecer toda evidencia de la existencia de esta gente, plantaron palmeras sobre sus osamentas en las cuatro divisiones de la Plaza. Desde entonces se dice que, quien pise caracoles en este lugar, será perseguido por la mala suerte, desgracia y fracaso, por un tiempo”-. No dije nada más.
Llegamos al lugar donde nos juntaríamos y de quince personas, habían solo siete. No puedo negar que la historia de Valentina me dejo un poco preocupada, en cuanto a su entusiasmo,
dedicación e interés por hacerme sentir temor.
Deben haber pasado tres horas desde que estamos esperando que llegue Cristián y
Nicolás, hasta que nos cansamos y comenzamos nuestro viaje sin ellos. Todos tenían un animo horrible, todos menos Felipe, quien había dicho estupideces todo el tiempo mientras esperábamos el microbús que se tardaba en pasar. Estábamos quedado solos en el paradero, hasta que un grupo de unas once personas, con atuendos propios de su movimiento se aposentó a unos metros de nosotros, vi las caras de todos asustados, yo también. Me encomendé al Gran Jefe y le pedí que llegara viva a mi casa, al mismo tiempo, rogaba para que ellos no supieran lo que yo estaba pensando en mi mente, porque podría ser peor. Eran once neonazis que nos miraban con advertencia, nadie hablaba nada, por lo que decidí, -“vamos al siguiente paradero, esta a cuatro cuadras”-, Felipe dice –“vamos, pero no caminemos en línea recta, es mas fácil de atrapar a alguien así”-, tomamos nuestras cosas y partimos, todos deseando llegar luego, aunque al llegar lo único que se deseaba era irse pronto. El grupo de neonazis, nos había seguido hasta el otro paradero y ahora estaban a menor distancia de nosotros, afortunadamente Felipe dijo algo bueno ese día –“hey!!!, ese es el microbús.”-.Al ver que el grupo de neonazis se subió, aunque estaba vació no nos subimos y esperamos otro microbús que venia muy lleno, que se veía que tenia muchos años de trabajo. Todo marchaba bien hasta que me llamó Camila y dijo –“tenemos un problema, no hay cámara”-, le dije,-“llama a Javier para que se consiga una urgente, porque hoy grabamos, si o si”-, corté. El microbús se estaba desocupando y divisé a Diego, Felipe y Víctor, sentados con dos mujeres mayores conversado de una manera muy intima, los iba a llamar, pero me pegue en la cabeza, debido a una frenada muy brusca del microbús, salió un olor a aceite quemado. Quedamos “en pana” a ocho cuadras de mi casa. Caminamos unos cuarenta y cinco minutos, callados, cansados y preocupados.
Al llegar a mi casa encontramos a Cristián y Nicolás, pero ahora faltaba Diego, Felipe y Víctor, no quise imaginar que se habían ido con esas mujeres, por lo que ingenuamente supuse que habían ido a comprar. Volvieron a las doce cuarenta y cinco de la mañana, a pesar de que estábamos todos molestos, no había tiempo para discutir. Mientras todos se cambiaban, maquillaban y ensayaban sus guiones, yo preparaba la comida para la escena de la “comida familiar”. Me tomé cinco aspirinas para aliviar la jaqueca que me dio, después de que se me pegó el spaghetti, cayo la bandeja con los postres, se me extravió el guión y me bajo la presión.
Son las siete de la mañana y aun nos queda por grabar la ultima escena, ha sido una noche agotadora.
Después de almuerzo hemos tenido que grabar otra vez las primeras escenas, producto del descuido de mi hermano que grabó las ultimas tomas, sobre las primeras y yo solo espero que el día acabe pronto, aunque falta editar y agraciadamente no hay clases mañana.
Ya hemos terminado de grabar, estamos todos con las caras demacradas por la falta de descanso y aunque estamos ya editando las primeras escenas, nos sentimos aliviados y preocupados a la vez. Aunque el sonido está muy alto, logro distinguir a mi pequeña sobrina de tres años, que se acerca y abraza a mi hermano, que estaba sentado junto a los equipos de grabación, cuando se afirma en un costado del video-grabador, presionando con su pequeña manito el botón “Rec”.
Con una angustia grande, y un dolor de cabeza que no se me quita, pienso en lo que me dijo Valentina de esos caracoles, pero creo que pudo haber sido un pésimo fin de semana, promovido por la irresponsabilidad de mis compañeros, como también pienso, en que fue causa de los pobres caracoles que pisé, de eso no estoy segura, pero de lo que si tengo la certeza, es que no volveré a poner un pié en la Plaza de Talagante.
Un Poema para el amor que se me fue !!!!
Es tanto el dolor que siento
de no poder abrazar tu cuerpo
de no poder darte un beso
y recibir el tuyo en el intento.
Es tanto el dolor que siento
al no poder estar a tu lado
al no tener tu mano en la mía
y sólo soñar con el momento.
Es tanto el dolor que siento
al dormir sólo con mi almohada
al soñar con tu recuerdo
lo que tú sientes y yo siento.
Es tanto el dolor que siento
de impotencia al no tenernos
que el dolor ya se transforma
en amor y los días cuento.
Es tanto el dolor que siento
al entregarnos por momentos
que en este mismo tormento
sólo es amor lo que por ti siento.
de no poder abrazar tu cuerpo
de no poder darte un beso
y recibir el tuyo en el intento.
Es tanto el dolor que siento
al no poder estar a tu lado
al no tener tu mano en la mía
y sólo soñar con el momento.
Es tanto el dolor que siento
al dormir sólo con mi almohada
al soñar con tu recuerdo
lo que tú sientes y yo siento.
Es tanto el dolor que siento
de impotencia al no tenernos
que el dolor ya se transforma
en amor y los días cuento.
Es tanto el dolor que siento
al entregarnos por momentos
que en este mismo tormento
sólo es amor lo que por ti siento.
martes, 10 de abril de 2007
LA SRTA. CALENDAR
Hace algun tiempo una chica llamada Cindy
le pregunto a una de sus amigas
si le podia conseguir trabajo
en el lugar donde trabajaba, su amiga Carol
dijo que la acompañara y de esa forma
le podian preguntar a la dueña del
lugar que le llamaban Srta. Calender.
Cuando llegaron solo estaba
la chica que trabajaba con Carol, Monica.
Cindy y Carol decidieron esperar
aunque no tuvieron que esperar mucho
porque la Srta Calender llego enseguida.
Le preguntaron si Cindy podia trabajar
y esta acepto sin ningun problema,
pero habia que hacerle algunos cambios,asi
que la llevo detras de unas
cortinas y la maquillo y la arreglo.
Luego le regalo un estuche de
maquillaje con un espejo.
La dueña las invito a la casa
para ver la mercaderia que habia entrado,
pero Carol y Cindy no aceptaron ya que
Carol tenia una cita, en cambio la
otra vendedora acepto.
La dueña y la otra chica
se fueron a ver la mercaderia y Carol y Cindy se
quedaron un rato mas y luego cerraron.
Cuando se estaban llendo Carol se
acordo que su compañera
de trabajo se habia quedado con el reloj que
tenia que usar esa noche asi que fueron
a la casa de la dueña, pero
mientras iban su compañera estaba en grave peligro...
estaba hipnotisada y
la dueña la habia convencido
de que bebiera un liquido que supuestamente
haria que fuera hermosa por siempre.
Cuando Carol y Cindy llegaron
y preguntaron por su compañera pero le
dijeron que ya volvia.
Cindy pidio permiso y
se fue al baño donde se extraño que no hubiera
ningun espejo ya que la dueña de la casa
era muy vanidosa pero como tenia
el que le habian dado en el trabajo
se miro en el aunque noto algo muy
extraño detras de ella, una pintura
de la dueña de la casa pero de mas de
80 años. Asustada salio del baño y noto que
si miraba las pinturas por
el espejo veia mujeres viejas,
pero si no las veia jovenes.
Antes de entrar al comedor donde
estaba Carol y la Srta Calender, Cindy
miro como se veia atraves del espejo y
vio a una mujer muy vieja
y luego vio a su amiga Carol hipnotisada
frente a un espejo, trato de sacarla
del estado en el que se encontraba
pero la srta. Calendar la saco
diciendole que ya era muy tarde
y que Carol preferia quedarse con ella
desde la ventana Cindy logro que Carol
"despertara", aunque ya habia bebido
algo del liquido que haria que "quedara joven por siemre"
pero logro salir de la casa y correr
despues de un minuto corriendo se desmayo.
Cuando Cindy se dio vuelta Carol ya no estaba
La empezo a buscar y encontro a cindy,
y a otras chicas enserradas en jaulas
Cindy agarro su espejo y se lo mostro a la Srta. Calendar
quien se desintegro cuando se vio en el espejo
Cindy solto a todas las chicas,
y desde el momento en el que la srta. Calendar
se desintegro todo lo que ella parecia tener
desaparecio como si nunca hubiera existido.
le pregunto a una de sus amigas
si le podia conseguir trabajo
en el lugar donde trabajaba, su amiga Carol
dijo que la acompañara y de esa forma
le podian preguntar a la dueña del
lugar que le llamaban Srta. Calender.
Cuando llegaron solo estaba
la chica que trabajaba con Carol, Monica.
Cindy y Carol decidieron esperar
aunque no tuvieron que esperar mucho
porque la Srta Calender llego enseguida.
Le preguntaron si Cindy podia trabajar
y esta acepto sin ningun problema,
pero habia que hacerle algunos cambios,asi
que la llevo detras de unas
cortinas y la maquillo y la arreglo.
Luego le regalo un estuche de
maquillaje con un espejo.
La dueña las invito a la casa
para ver la mercaderia que habia entrado,
pero Carol y Cindy no aceptaron ya que
Carol tenia una cita, en cambio la
otra vendedora acepto.
La dueña y la otra chica
se fueron a ver la mercaderia y Carol y Cindy se
quedaron un rato mas y luego cerraron.
Cuando se estaban llendo Carol se
acordo que su compañera
de trabajo se habia quedado con el reloj que
tenia que usar esa noche asi que fueron
a la casa de la dueña, pero
mientras iban su compañera estaba en grave peligro...
estaba hipnotisada y
la dueña la habia convencido
de que bebiera un liquido que supuestamente
haria que fuera hermosa por siempre.
Cuando Carol y Cindy llegaron
y preguntaron por su compañera pero le
dijeron que ya volvia.
Cindy pidio permiso y
se fue al baño donde se extraño que no hubiera
ningun espejo ya que la dueña de la casa
era muy vanidosa pero como tenia
el que le habian dado en el trabajo
se miro en el aunque noto algo muy
extraño detras de ella, una pintura
de la dueña de la casa pero de mas de
80 años. Asustada salio del baño y noto que
si miraba las pinturas por
el espejo veia mujeres viejas,
pero si no las veia jovenes.
Antes de entrar al comedor donde
estaba Carol y la Srta Calender, Cindy
miro como se veia atraves del espejo y
vio a una mujer muy vieja
y luego vio a su amiga Carol hipnotisada
frente a un espejo, trato de sacarla
del estado en el que se encontraba
pero la srta. Calendar la saco
diciendole que ya era muy tarde
y que Carol preferia quedarse con ella
desde la ventana Cindy logro que Carol
"despertara", aunque ya habia bebido
algo del liquido que haria que "quedara joven por siemre"
pero logro salir de la casa y correr
despues de un minuto corriendo se desmayo.
Cuando Cindy se dio vuelta Carol ya no estaba
La empezo a buscar y encontro a cindy,
y a otras chicas enserradas en jaulas
Cindy agarro su espejo y se lo mostro a la Srta. Calendar
quien se desintegro cuando se vio en el espejo
Cindy solto a todas las chicas,
y desde el momento en el que la srta. Calendar
se desintegro todo lo que ella parecia tener
desaparecio como si nunca hubiera existido.
domingo, 25 de febrero de 2007
ESO
ESO
El ciclo volvía de nuevo. Y Eso sentía algo que no le gustaba sentir nunca.
¿miedo?
Eso odiaba el miedo; si pudiera le arrancaría las entrañas y lo devoraría, pero no podía.
¿osaran de nuevo desafiarle?¿a él? Él que había creado un lugar a su imagen y semejanza.
Derry era su corral de matanza, su comedero, sus habitantes, su ganado.
Hanlon, el ultimo de los Perdedores originales, el ultimo de los que le habían hecho daño, sin duda reunirá otro grupo de Perdedores.
Que lo hiciese, primero los volvería locos y después los devoraría y sorbería el tuétano de su huesos.
El que le preocupaba era el otro.
El forastero.
El forastero era un elemento nuevo en el juego.
Eso sentía odio.
Odio por tener que preocuparse por la carne. Por que eso eran para él las personas.
Ganado. Su ganado.
Pronto, muy pronto, arrancaría sus corazones aún palpitantes y los devoraría.
Y después volvería a ser todo suyo.
Volvería a alimentarse, y a ser el todo.
Sí, pronto, muy pronto....
El ciclo volvía de nuevo. Y Eso sentía algo que no le gustaba sentir nunca.
¿miedo?
Eso odiaba el miedo; si pudiera le arrancaría las entrañas y lo devoraría, pero no podía.
¿osaran de nuevo desafiarle?¿a él? Él que había creado un lugar a su imagen y semejanza.
Derry era su corral de matanza, su comedero, sus habitantes, su ganado.
Hanlon, el ultimo de los Perdedores originales, el ultimo de los que le habían hecho daño, sin duda reunirá otro grupo de Perdedores.
Que lo hiciese, primero los volvería locos y después los devoraría y sorbería el tuétano de su huesos.
El que le preocupaba era el otro.
El forastero.
El forastero era un elemento nuevo en el juego.
Eso sentía odio.
Odio por tener que preocuparse por la carne. Por que eso eran para él las personas.
Ganado. Su ganado.
Pronto, muy pronto, arrancaría sus corazones aún palpitantes y los devoraría.
Y después volvería a ser todo suyo.
Volvería a alimentarse, y a ser el todo.
Sí, pronto, muy pronto....
DOLOR DE UN HOMBRE
eh hecho para ustedes los visitadores un cuento muy corto y espero que les guste:
DOLOR DE UN HOMBRE
El hombre bajó a la calle. Caminó despacio, mascullando sus pensamientos mientras andaba en dirección a ninguna parte. Se sentía perdido, resquebrajado, aunque la maquinaria que daba vida a su cuerpo aún lo desconocía. Lloraba por dentro, que escuece más. Gritaba sin ser oído, dañando su garganta.Las piernas le movían hacia delante; sus brazos, colgados a ambos costados, sin nada a que agarrarse; y la vista, olvidada su función, se encontraba a cada instante con los recuerdos más dolorosos.El dolor era continuo. Crecía en su interior presionando el estómago, se retorcía alrededor de la traquea, impidiéndole respirar, agotándole. Escocía, y había forma de evitarlo.El mundo se había caído, arrastrándole con él y dejándole vacío a un mismo tiempo. Un segundo había bastado para ponerle cabeza abajo, haciendo negro lo blanco y borrando el resto de colores.Se preguntaba constantemente porqué le había tocado, cual había sido su error. Las respuestas llegaban solas, lo que le hundía más en el cieno que sentía crecer contra su voluntad. Odiaba a todos, pero sobre todo se odiaba a si mismo. El sabía que era el único culpable.
DOLOR DE UN HOMBRE
El hombre bajó a la calle. Caminó despacio, mascullando sus pensamientos mientras andaba en dirección a ninguna parte. Se sentía perdido, resquebrajado, aunque la maquinaria que daba vida a su cuerpo aún lo desconocía. Lloraba por dentro, que escuece más. Gritaba sin ser oído, dañando su garganta.Las piernas le movían hacia delante; sus brazos, colgados a ambos costados, sin nada a que agarrarse; y la vista, olvidada su función, se encontraba a cada instante con los recuerdos más dolorosos.El dolor era continuo. Crecía en su interior presionando el estómago, se retorcía alrededor de la traquea, impidiéndole respirar, agotándole. Escocía, y había forma de evitarlo.El mundo se había caído, arrastrándole con él y dejándole vacío a un mismo tiempo. Un segundo había bastado para ponerle cabeza abajo, haciendo negro lo blanco y borrando el resto de colores.Se preguntaba constantemente porqué le había tocado, cual había sido su error. Las respuestas llegaban solas, lo que le hundía más en el cieno que sentía crecer contra su voluntad. Odiaba a todos, pero sobre todo se odiaba a si mismo. El sabía que era el único culpable.
viernes, 26 de enero de 2007

Destripado
Un cuadro de la locura es este salvaje y brutal ser,
una traumatizada forma de vida viviendo en descendencia humana.
Asesina inocentes con su pálida cara grisácea e inexpresiva
Horrible desmebramiento,
la tortura de una persona es placer de otra.
Deformidad, un cerebro insano.
Ingenua y lenta muerte, mientras su cuchilla arremete,
el niño grita de dolor, nadie lo escucha
Manchas de sangre ahora aparecen, la excitación
de cada corte, ahora el cuerpo tira las tripas,
Un pequeño torso está listo para ser cocinado.
Aislada en su propia mente la necesidad de matar
ahora posee su cuerpo.
Se auto mutila,
entre matadoras exclamaciones, corta los apéndices
de anteriores víctimas, una violenta satisfacción sexual.
Cadáveres descarnados arrojando sangre
de su cuerpo mojado por los fluidos, varias
partes digestivas y una surtida variedad de carnes.
Hundiendo su puño en la garganta, gritando.
Extracción interna de las vísceras,
el cuerpo entero sangra.
El corazón para de latir.
El niño nacido muerto, sólo otro infante destripado
para satisfacer su hambre, las tentaciones de la carne,
voraz apetito.
Matando para liberar al cielo a las almas puras,
justificando su asesina autotortura.
Rígido dolor,
el ve las caras de la muerte.
Las vísceras de los niños están esparcidas,
los huesos astillados agujerean la piel.
La gratificación a través de la castración,
rostizando partes para el consumo.
una traumatizada forma de vida viviendo en descendencia humana.
Asesina inocentes con su pálida cara grisácea e inexpresiva
Horrible desmebramiento,
la tortura de una persona es placer de otra.
Deformidad, un cerebro insano.
Ingenua y lenta muerte, mientras su cuchilla arremete,
el niño grita de dolor, nadie lo escucha
Manchas de sangre ahora aparecen, la excitación
de cada corte, ahora el cuerpo tira las tripas,
Un pequeño torso está listo para ser cocinado.
Aislada en su propia mente la necesidad de matar
ahora posee su cuerpo.
Se auto mutila,
entre matadoras exclamaciones, corta los apéndices
de anteriores víctimas, una violenta satisfacción sexual.
Cadáveres descarnados arrojando sangre
de su cuerpo mojado por los fluidos, varias
partes digestivas y una surtida variedad de carnes.
Hundiendo su puño en la garganta, gritando.
Extracción interna de las vísceras,
el cuerpo entero sangra.
El corazón para de latir.
El niño nacido muerto, sólo otro infante destripado
para satisfacer su hambre, las tentaciones de la carne,
voraz apetito.
Matando para liberar al cielo a las almas puras,
justificando su asesina autotortura.
Rígido dolor,
el ve las caras de la muerte.
Las vísceras de los niños están esparcidas,
los huesos astillados agujerean la piel.
La gratificación a través de la castración,
rostizando partes para el consumo.
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